DLCs, Micropagos y el infame Pay2Win

Me apetecía comentar un poco al respecto de una noticia que ya escuché en su día pero que hoy ha vuelto a llegar a mis oídos: Star Wars Battlefront 2 será Pay2Win. La noticia no ha sentado bien en general, claro que no, pero a mí en particular me dio mucha rabia cuando me enteré, y es que la primera entrega de ese juego me gusto mucho.

Ya llevamos un tiempo, concretamente desde la pasada generación de consolas, en el que los aficionados a los videojuegos estamos muy disgustados con las compañías. Todo empezó con el uso indiscriminado de DLCs, lo que en principio no tenía por qué haber sido algo malo, complementos de mayor o menor tamaño, completamente optativos, con los que ampliar tu experiencia de juego, empezó a convertirse en una práctica un poco abusiva de más. Y digo esto habiendo optado siempre por ser defensor del diablo y siempre haber reconocido que muchos de los que enarbolaban ese argumento exageraban un poco. Es objetivamente cierto que eso pasaba, pero no tanto ni de una manera tan preocupante como decían y, en la mayoría de los casos, con renunciar a comprar dicho complemento de una forma más generalizada de lo que se hizo. Nunca me pareció excesivamente malo que el complemento estuviera ya listo para la venta el día uno (muchas veces incluso instalado en el propio disco del juego), ni que meses antes de que saliera el juego a la venta ya tuvieran un calendario de lanzamientos de DLCs. Todo eso no me parecía más que una estrategia de márketing más o menos decente con la que prolongar la vida (y con ello los ingresos) de un juego. Cuando el DLC me parecía demasiado caro para lo que ofrecían (¿Alguien ha dicho unos pocos mapas del Call of Duty por 15 euros?) sencillamente no lo compraba.

Otras veces las prácticas eran más difíciles de defender, y aún así sacaba fuerzas para hacerlo. Probablemente el ejemplo más claro eran los capítulos perdidos del Assassins Creed 2. Siempre he dicho, y a día de hoy mantengo, que dichos capítulos no eran necesarios para el desenlace del juego, al menos lo desde mi punto de vista que viene a ser el de alguien que ni los ha jugado ni conoce su contenido. Hay una elipsis temporal desde el penúltimo capítulo del juego (el capítulo 11) hasta el último (el capítulo 14) en forma de dos secuencias corruptas a las que el Animus no puede llegar. Esas dos secuencias no son más que los dos DLCs que nos intentaron vender dos meses después. A día de hoy sigo pensando que la concepción de juego incompleto es, simplemente, por culpa del formato en el que Ubisoft decidió presentarlo todo, una forma como otra cualquiera de darle un contexto dentro del propio juego a los contenidos. Tened en cuenta que esto lo está diciendo  una persona que ha decidido voluntariamente y a modo de protesta hacer un boicot a la compañía y no darles ni un sólo euro más. Aún así entiendo que la percepción fuera la que es y no me importa que el tener un morro que se lo pisa con los DLCs sea uno más de los pecados que le acrediten a dicha compañía, que no son pocos.

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Si es que claro, apagar el Animus sin darle al botón de inicio tiene consecuencias.

La cosa está en que nunca me he sentido muy identificado con el movimiento de repulsión a los DLCs, a pesar de que los que he comprado se puedan contar con los dedos de una mano. En cambio, mientras todo el mundo estaba protestando por como éstos estaban matando a la industria un concepto infinitamente más maquiavélico fue haciéndose un sitio en nuestra querida afición: Los micropagos. El modelo de microtransacciones creo, si no me equivoco, que ha nacido de los juegos Free2Play, es decir, de los que puedes jugar de manera gratuita. Esto me parece bien, no deja de ser un modo de financiar un juego de una manera distinta y más en base a lo que el usuario esté dispuesto a pagar, aunque sea sólo para presumir de que tienes el aspecto más cool dentro de un videojuego mientras nuestro alter ego más corpóreo se hincha a doritos. El problema viene, y en este caso sí que soy parte del equipo detractor, es cuando estos micropagos nos los meten en juegos en los que ya nos hemos gastado nuestros generosos 60 eurazos. Aún así podría no importarme, de hecho muchas veces no me importan. Pero cuando dichos micropagos te los meten con calzador, de una manera extremadamente invasiva que te saca, literalmente, de la experiencia de juego, pues molesta bastante. Hablo más que nada de ventanas emergentes en los que te intentan vender la moneda premium de turno, o de elementos muy visibles que te recuerdan que podrías molar más a cambio de unos cuantos euros de nada. Aún así, como digo esto no es lo más habitual y aunque a veces sí que sea un poco molesto de más era algo tolerable, al menos siempre y cuando esos micropagos se limiten a cosas completamente optativas y nada funcionales, claro.

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El LoL sabe mucho de esto, se estan haciendo de oro a base de vender ropa virtual.

El problema viene cuando estas microtransacciones no se limitan a ofrecerte un nuevo look para tu personaje favorito del League of Legends, o nuevas posturitas para la foto finish del Overwatch. El problema es cuando te venden cosas que hacen que el juego, con respecto a los demás jugadores, sea desigual. El problema es cuando el juego, sea Free2Play o no, se convierte en un Pay2Win y necesites gastarte esa cantidad, por muy irrisoria que sea, para poder mantenerte a un nivel competitivo. Puede ser de la forma de armas más fuertes, ventajas pasivas para el juego, personajes exclusivos desbalanceados, cartas exclusivas también desbalanceabas… lo que quieras, hay muchas posibilidades. El caso es que es una faena.

Eso es precisamente  lo que ha hecho EA con el nuevo Battlefront. Me fastidia mucho, como ya he dicho en el primer párrafo. Me fastidiaría de cualqueir juego, más de un juego que tuviera posibilidades de que me fuera a gustar y mucho más aún de un juego ambientado en una franquicia que convierte en oro todo lo que toca, porque no me fastidies, Star Wars no necesita estafarnos para que le demos nuestro dinero. Sácame una skin de Darth Vader en la que se parezca mínimamente a Hayden Christensen y yo mismo te voy a dar el dinero. Y sí, podría pararme a pensar y decir “vale, puedo seguir disfrutando de un juego que me va a gustar mucho siempre y cuando me olvide de la competición” y algo de razón tendría, especialmente si tenemos en cuenta que estoy intentando (de momento si muy buenos resultados) relajar un poco el nivel de competitividad en los juegos, porque de todas formas ganar es algo que se escapa a mi nivel de habilidad, pero ese pensamiento tiene dos contraargumentos muy fuertes. Por un lado, esa ni siquiera es la cuestión. Me parece una práctica bastante deleznable y no quiero contribuir a ella en la medida de lo posible, es decir, evitarle una venta (o más) al juego siempre que sepa de antemano que ese es del palo en el que van. Por el otro lado, aún sin tener pretensiones competitivas el juego es menos divertido cuando muchos de los que te rodean tienen mejores armas, mejores personajes y mejores objetos que tú. A nadie le divierte que le machaquen.

En resumen, las compañías de los videojuegos están cada vez más desatadas. Me cuesta mucho creer que este va a ser el último escalón que suban en su ascenso a la avaricia desmesurada, pero de momento así estamos. Lo suyo sería que les parásemos los pies, o algo. ¿No creéis? Que si no veo que al final voy a tener que quedarme en la seguridad confortable que me ofrece el Buscaminas.

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